Francisco Camps, presidente de la Generalitat Valenciana y María Garaña, presidenta de Microsoft España

Francisco Camps, presidente de la Generalitat Valenciana y María Garaña, presidenta de Microsoft España

Son muchos los casos de privatización de Servicios Públicos que se vienen produciendo en la última década. Pero el Proceso continúa, lento, silencioso. Firme. Concienzudo. Con un horizonte claro: maximizar los beneficios.

El Proceso no tiene fin, y no se sacia hasta que no termina con todos sus objetivos. Hay un par de ellos que el Proceso anhela, por ser ambos de mucha utilidad pública (de TODOS). Son la Sanidad y la Enseñanza. La segunda ya está bastante minada, pero es la primera la que hoy es el caso.

La Sanidad Pública está en peligro. El Proceso ya tiene un plan que se viene ejecutando desde un cierto tiempo atrás. La primera fase ya ha comenzado. Consiste en ensalzar el buen hacer de la gestión privada de hospitales públicos: la Comunidad Valenciana como modelo que va en cabeza y la Comunidad de Madrid que detrás, a la par que desprestigia los hospitales 100% Públicos. Para conseguir lo primero, se dedica a inyectar pasta de TODOS para una gestión privada que aportará beneficios a unos pocos amigos del Proceso. Prueba de ello es, por ejemplo, el Centro de Innovación de Microsoft localizado en el Hospital de Torrevieja) de gestión privada y donde se van a dedicar, con dinero público a desarrollar un software privado). Para conseguir desprestigiar a los centros públicos, el Proceso cierra el grifo económico en centros públicos y obliga a recortar en servicios de mantenimiento básico. De tal manera, la fuerza de la gravedad hace el resto, pues la cosa cae por sí sola. Si el presupuesto para el mantenimiento de servicios básicos se reduce, los elementos que intervienen en el sistema sanitario comienzan a funcionar mal: los recursos se estropean, aumenta la ineficiencia, los tiempos de atención se dilatan… Al final el usuario (el enfermo) se ve perjudicado porque la calidad del servicio es pésima. El usuario protesta, se queja. Con razón.

En esta situación manipulada se hace muy fácil y patente el justificar la falsa necesidad de que el sistema de Sanidad Público debe estar administrado por entidades privadas. Pero no se lleven a engaño, el Proceso en su avaricia infinita no se detendrá ahí, pues su naturaleza es crear oportunidades para maximizar los beneficios.

Desde mi OpenOffice) y este blog no puedo hacer mucho más que teclear para pedir a TODOS los que pueda que:

Por favor, quejaros de los servicios públicos, no ceséis, pero hacerlo donde toca, no en la cola del especialista, que ya lleva más de 1 hora de retraso. El sitio es en la dirección del centro, y por escrito para que quede constancia. Con la segura esperanza de que en algún punto del entramado burocrático, más arriba que nosotros, simples usuarios enfermos, alguien con ganas de trabajar, de sacar las cosas adelante, alguien como nosotros, pueda usar nuestras quejas formales como argumento de peso para volver a poner un poco de justicia y honestidad en el sistema (en este caso el sanitario).

En definitiva, que nuestros impuestos se destinen en maximizar el beneficio de TODOS.

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